Algunas sorpresas son buenas, otras, por el contrario, lo son menos. De todas las cosas que se pueden decir de la India, lo que es indiscutible es que este destino de viaje es un cúmulo de sorpresas. Si estás planeando viajar a la India, ¡estas cinco cosas te dejarán con la boca abierta!

©️ iStock.com/Radiokukka

1. El tráfico

En las calles de la India los tuk tuks, vacas, coches deportivos caros, burros de carga, camiones pintados artísticamente y motos en las que, contra toda ley física, cabe la familia entera compiten por un hueco.

Digamos que el tráfico funciona por lo general de manera un poco distinta al resto de Europa. En India la normativa impuesta por ley se considera una especie de pauta bien intencionada, ya que en la práctica, las reglas del tráfico tienen poco que ver con ella. Cuanto más alto se toque la bocina, más claro quedará quien tiene preferencia. Ante el estruendoso ruido de fondo del tráfico, las señales de “prohibido tocar la bocina”, colocadas especialmente en aquellos lugares donde se pita mucho, dan una impresión bastante burlesca. Las calles de sentido único se interpretan como calles convencionales de doble sentido, especialmente por los pequeños y ágiles tuk tuks. Bastante exaltados en este circo de circulación son los conductores de rikscha.

2. La convivencia de pasado y futuro

En la India hay apps para todo lo que uno pueda imaginarse. Al mismo tiempo, la escasez de agua y los apagones forman parte del día a día, incluso en la capital. Los monumentos del siglo XV bordean las carreteras de varios carriles atestadas de vehículos; elegantes coches deportivos adelantan a burros cargados hasta las orejas con sacos llenos de piedras para alguna obra. El pasado tranquilo y la vorágine del futuro hipertecnológico coexisten estrechamente en este país uno junto al otro.

©️ iStock.com/AsianDream

3. La masa de gente y el estrés de las fotos

No hay nada que defina mejor la experiencia de un viaje a la India como las cantidades ingentes de personas. En el centro de las ciudades, en monumentos famosos o en la estación de tren: en lugares donde gente de todos los lugares del mundo se congrega, India sobresale por el enorme bullicio de gente. Especialmente los días festivos religiosos de este país impresionan incluso al turista más ducho que, a pesar de hacer alarde de quedarse indiferente ante las masas, se queda asombrado ante la aglomeración casi infinita de personas.

En las atracciones para turistas, además, el turista mismo se convierte en atracción. No importa si son familias numerosas con muchos niños, jóvenes o mujeres tímidas: todos quieren hacerse una foto con el extranjero. Prepárate a que te pregunten cada cinco minutos.

4. Tácticas sutiles y duros regateos

Como turista estás expuesto a una amplia gama de estafas, algunas muy ingeniosas, entre las que ponemos el siguiente ejemplo real:
Era mi primera vez en la estación de tren de Deli. Estaba solo y, con mi billete de tren en la mano, buscaba la entrada correcta para llegar a mi tren. Un hombre solícito me indicó donde se encontraba. A la entrada, otro hombre, elegantemente vestido, casi como de uniforme, miró mi billete y me dijo que lamentablemente el tren se había cancelado, pero que me podía mostrar dónde comprar otro billete. Después de un pequeño momento de pánico, mi sexto sentido cumplió su función y ya en la estación vi mi tren anunciado en la tabla de información de salidas.

Pero no sólo aquí se emplean tácticas sutiles: aunque seas bueno en regatear, en la India encontrarás la horma de tu zapato. Normalmente los precios para los turistas extranjeros son desorbitadamente altos y los conductores de rikscha suelen ser especialmente buenos regateando. Lo que sí que hay que mencionar es que el turismo oficial del país establece precios más altos para los turistas para entrar a los monumentos y atracciones, ya que el turista medio de la India no dispone de tanto dinero como el visitante medio extranjero.

©️ iStock.com/mazzzur

5. Lugares de una belleza y energía increíbles

Sí, de algún modo uno ya va predispuesto a ver construcciones históricas majestuosas. Aunque el Taj Mahal al natural parece un poco más pequeño que en las fotos, este monumento es solamente una de las numerosas edificaciones de cuento y de enorme carga espiritual que decoran este bello país mágico. La energía vibrante que despliegan los sikhs religiosos y los visitantes en su paseo nocturno alrededor del Tempo Dorado de Amritsar es incomparable. La fortaleza de Mehrangarh se erige como un palacio de ensueño por encima de las casas pintadas de azul del centro histórico de Jodhpur. Incluso el “Baby Taj”, un mausoleo comparativamente pequeño al Taj Mahal, también en la ciudad de Agra, desprende un encanto muy especial.

India es toda una experiencia. E incluso el viajero mejor preparado y más informado ¡se quedará con la boca abierta!

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