24 horas en Madrid
Madrid, desde hace tiempo activa metrópolis de negocios, es también la ciudad del gran arte y de la palpitante vida (nocturna). Con esta guía no perderás ni un minuto de tu valioso tiempo. Si llegas el domingo por la mañana no hay método más rápido para imbuirse de la vida de la ciudad que hacer una visita al Rastro, el mercadillo más grande de Madrid, en el que cada semana miles de madrileños pasean entre los puestos.
Sigue después hacia la Plaza Mayor, el centro turístico de la ciudad. Donde antes tenían lugar corridas de toros, hoy los restaurantes subidos de precio y tiendas de souvenirs rodean al visitante. Aunque nadie está obligado a consumir: también puedes pasear tranquilamente entre los acróbatas y músicos callejeros o descansar un rato sentado en el pedestal de la escultura ecuestre de Felipe III.
La Plaza de Oriente es otro lugar fascinante. Aunque si vas por el „subterráneo“ (usa la escalera que baja al parking subterráneo y gira a la derecha en la planta del parking) descubrirás porqué la plaza tiene ese nombre. Aquí se puede ver la muralla de una torre de vigilancia islámica del siglo X, uno de los pocos restos que recuerdan el pasado morisco de Madrid.
Una visita guiada de una hora por el palacio real te dejará casi sin sentido al ver y oír hasta la saciedad lo que significa la suntuosidad barroca. De mejor gusto y de más siglos de antigüedad es el Templo de Debod, un auténtico templo egipcio en honor a los dioses Amón e Isis: es el monumento más antiguo de Madrid.
Para la comida y siesta lo mejor es el barrio del Madrid de los Austrias, de cuyo nombre, tú que ya eres visitante entendido, no te sorprendes. Los Habsburgo se mezclaron con España a partir del s. XVI. Lo que aportaron fue más suntuosidad imperial que pequeñas tapas, sin embargo aquí cerca encontrarás, en la Taberna Almendro 13, uno de los clásicos de los bares de tapas de Madrid.
Dedica la tarde al arte: un viaje a Madrid sin museos sería un desperdicio. El Centro de Arte Reina Sofía alberga arte moderno español, una buena alternativa a la atracción museística numero uno de la ciudad, el mundialmente conocido Museo del Prado. No intentes abarcar su increíble colección de arte completa. Ni siquiera puedes ver una pequeña parte en un solo día. Mejor elige un par de joyas como por ejemplo el misterioso cuadro „Las Meninas“ de Velázquez.
Todavía queda un paseo por el Parque del Retiro, un vistazo a la Fuente de la Cibeles (un símbolo de la ciudad muy adecuado en el que los clubs de fútbol locales – sobretodo el Real Madrid – se dan un baño tras la victoria, a los pies de la diosa de la fertilidad). Y por fin llega la hora: la afamada vida nocturna. Empieza relajadamente en El Junco, probablemente el mejor club de jazz de la ciudad y sigue después por el alegre barrio de Huertas. Al final de la noche y de tu viaje hay un placer culinario esperándote: churros con chocolate en el Café San Ginés.