Donde Alemania se transforma mediterránea
La capital Bávara ofrece mucho más que Oktoberfest y nudistas en el Jardín Inglés. Esta ciudad encantadora, ubicada al sur de Alemania cariñosamente conocida por su apodo, “El pueblo Italiano de más al norte” puede alegrar el corazón de cualquier tipo de viajero. Para empezar, hay que mencionar por supuesto, la cerveza. En todas partes de la ciudad te saldrá al encuentro el aroma de malta y lúpulo una y otra vez. En la primavera y el verano, incontables jardines de cerveza ofrecen sombra fresca y mesas comunales debajo de los árboles de castaño que caracterizan la región. Durante el invierno abundan los mercados navideños donde se puede comprar cualquier cosa, desde un ponche caliente de vino y especias hasta almendras tostadas, cascanueces hechas a mano, adornos navideños y todo lo que te puedas imaginar. Hasta se puede participar en la versión local del deporte conocido como el Curling en el canal Nymphenburg cerca del castillo de la ciudad donde nació Ludwig II. Has un recorrido por los mejores museos de Alemania como el Lenbachhaus con su colección Blue Rider famosa, el Museo Deutsches que mantiene crónicas de avances técnicos de Alemania (minería, construcción naval, fabricación de cerveza, etc.) o el relativamente nuevo Pinakothek der Moderne. Disfruta de las veredas de bicicleta omnipresentes, cafés de calle y boutiques. Por la noche hay mucho que saborear ya que la ciudad cuenta con dos casas de ópera, varios teatros muy aclamados, y dependiendo de tu gusto, salones de cerveza alborotados y clubs nocturnos de moda. Ah! y por cierto que no se te olvide que los Alpes, están a solo un paso.

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