historia, lógica y naturalidad
Cuenta Adolf Schülten en su obra "Tartessos", que... "la raiz de la palabra Mainake es de origen griego, main, probablemente nombre de un pez de pequeño tamaño que nada en bandos como el arenque. El sufijo ake es comun en Asia Menor para designar a un grupo de islas (Anariake, Andriake,...)". Sería pues Málaga la tierra del chanquete literalmente traducido del griego que nos llegó del siglo VII A.c., aunque ello pueda ser dado a distintas interpretaciones según otros criterios. Desde luego, sería muy lógico y natural, como es esta tierra.
Málaga es una de las ocho provincias andaluzas. Su nombre parece ser que proviene del griego Mainake, y su origen se remonta a la producción de salazones y como puerto de paso de los nautas griegos antes de atravesar las temibles Columnas de Hércules, geografía histórica de Andalucía que correspondería con el Peñón de Gibraltar y las Montañas del Atlas africano, paso obligado de aquellos intrépidos navegantes en busca de nuevas tierras, como la legendaria Tartessos, patria perdida de los andaluces, cuyo peso histórico descansa en muchas de las costumbres del pueblo andaluz y malagueño, como los toros, la cultura del vino en la fiesta, los bailes y cantes, incluso la supervivencia de especies animales y vegetales de la época tartéssica, como el hurón o la enea. En Málaga puedes encontrar aquella cultura perdida en los espetos de sardinas, en la claridad de sus gentes, en sus costumbres, en su cielo, en su mar.


