Un País de innumerables Facetas, lleno de Tesoros y Contradicciones
Israel es una tierra de contradicciones. Si bien es un país muy joven (nació en 1948) su capital, Jerusalén, tiene cinco milenios de edad. Las tres principales religiones del mundo la consideran Tierra Santa y, sin embargo, es reconocida internacionalmente por sus intereses seculares, tales como su industria de alta tecnología o la vibrante movida de sus clubes nocturnos. Se la conoce como la “Nación Judía”, pero las comunidades dursa, musulmana y cristiana son parte integral de la cultura israelí. Aunque la mayor parte de Israel es un desierto, ostenta verdes colinas y fantásticos olivares y viñedos. Y por último, aunque es un país de Medio Oriente, no son pocas las ocasiones en que se muestra decididamente Occidental. Lo más sorprendente es que todo esto ocurre en una ínfima porción de tierra de poco más de 2000 km2. Puedes trabajar en un humilde kibutz en medio del desolado desierto y al día siguiente encontrarte saboreando un fantástico vino en un moderno local del vecino Golán. Puedes pasar toda la tarde en Jerusalén visitando maravillas como la Puerta Occidental o la Iglesia del Santo Sepulcro y llegar tiempo para asistir a la más furiosa fiesta trance de Tel Aviv antes de que amanezca. Cuando te despiertas en Israel, sólo Dios sabe con qué gentes, paisajes y situaciones te habrás encontrado al caer la noche.


