Magia Nórdica
Al llegar a Reikiavik lo primero que sorprende es la pureza. Del cielo, del agua, del aire, de la línea de las construcciones, de la sonrisa de los niños y también del idioma. Las palabras de la lengua de este pueblo de estirpe vikinga parecen explotar en la boca como uno de sus géiseres: Siglufjörður, Gulfoss, Þingeyjarsýsla. Con esta música estaban escritas las Sagas Islandesas, los versos que han conmovido al mundo con su magia helada y quizás fueron los que llevaron a Julio Verne a situar la puerta de su Viaje al Centro de la Tierra en el vecino volcán Snaefellness. Islandia tiene una relación muy estrecha con la literatura, de hecho, es la población que más lee en el mundo (unos 40 libros al año) y uno de cada diez islandeses publica un libro durante su vida. Fuera de la ciudad, endulza la imaginación de los viajeros la promesa de paisajes y emociones diferentes a todo lo conocido: soles nocturnos, Auroras Boreales, intrincados fiordos, lagunas azules de aguas termales, géiseres y majestuosas cataratas. También es tierra de animales maravillosos: disfruta de una cabalgata con los famosos caballos islandeses en Skagafjördur, sorpréndete con la majestuosidad de las aves de M_vatn y la isla de Vigur, los patos salvajes del Parque de Mivant o emprende un crucero a Skjalfandi para entrar en contacto con gigantes ballenas. El viajero atento descubrirá en la pureza y simpleza del paisaje natural y humano de Islandia, una conmovedora magia nórdica que lo cubre todo con un halo de misterio y fantasía.

