Calor humano que derrite el hielo.
Los americanos se sorprenderán de lo muy entretenidas que son sus fronteras -sí, incluso la del norte-, aunque en realidad, Canadá ha sido un punto de atracción desde mucho antes gracias a sus zonas de recreación. Montreal por ejemplo, es una capital provincial histórica cuya fama de decadente –que aún no se disipa del todo- fue adquirida durante los años de prohibición en los Estados Unidos. Los bares se mantienen abiertos hasta el amanecer, los restaurantes son magníficos y hasta puedes practicar el francés con los francófonos más amigables. En Montreal, música y comedia son especialmente populares, un lugar en el que figuran las mejores bandas alternativas como Arcade Fire y puestas en escena de eventos importantes como el Festival Just For Laughs (Sólo para reír), con comediantes de alta calidad como Jon Stewart y John Cleese. Date la vuelta alrededor del Quartier Latin y observa el estilo europeo de la arquitectura, impresionante como los inigualables artistas callejeros. Por otra parte, ciudades como Vancouver en British Columbia te ofrecerán una experiencia mucho más acogedora. Los entusiastas de las actividades al aire libre sin duda disfrutarán de la proximidad a las playas de la costa Noroeste del Pacífico y de las montañas celestiales para esquiar de North Shore, todo eso sin mencionar el maravilloso parque Stanley, un oasis forestal de más de 400 hectáreas -uno de los más grandes de América del Norte-, especial incluso para quienes quieran aventurarse en un bosque sin alejarse demasiado del transporte público.

