Una maravillosa cultura, mezclada con escarpadas actividades al aire libre, en el tesoro alpino europeo.
Austria tiene la apariencia y el encanto de un reino de cuento de hadas. Montañas con cumbres cubiertas de nieve sobre valles de color esmeralda donde pastean libremente las vacas. Los famosos caballos austriacos conocidos como " lipizzaner ", en alemán, cabalgan a sus anchas por los palacios --estos caballos están fuertemente unidos a la aristocracia-- y de vez en cuando puedes encontrarte con algún monje por la ciudad en sus caracteristicos hábitos marrones. Los autriacos están muy orgullosos de su sofisticada cultura, su skí, y sus famosos hijos, Mozart, Hayden y Freud. Ah, y por supuesto de Arnold Schwarzenegger, que sin lugar a dudas te animaría a disfrutar de las increibles actividades al aire libre, como por ejemplo, sus cuevas de hielo, glaciares y las altisimas cumbres alpinas. Si estas en el campo, haz una parada en uno de los muchos viñedos y prueba el Grüner Veltiner, la uva austriaca mas conocida y común o para disfrutar de una encantadora velada enófila. Viena es la piedra preciosa de Austria o si lo prefieres su cristal de Swarovski. La Catedral de St. Stephen (San Estefan), su renovada opera y sus estatuas en permanente duelo de Goethe y Schiler se confabulan para crear una atmósfera de civilizada iluminación, en un contexto casi espiritual. Date un genuino banquete para los sentidos visitando el palacio de Schönbrunn y a continuación rematalo con el lujurioso Sachertorte, el archi conocido pastel de chocolate. Austria te encantará por su contrastado pero irresistible atractivo y por la elegancia de su refinamiento artístico. Tal y como le pasa a Arnold, Volveras


