Una ciudad agitada reconciliada
Belfast es una ciudad en transición. La capital de Irlanda del Norte llevaba el sello de la violencia durante las décadas del „Coflicto de Irlanda del Norte“ y solo desde la firma del Acuerdo de Viernes Santo en 1998 ha empezado a recuperarse. Algunas zonas de la ciudad como el Laganside, el barrio de la catedral, el área del ayuntamiento y el tranquilo y verde barrio de la Universidad Queen, han vivido una recuperación significativa: preciosos edificios antiguos han sido restaurados, el alambrado de púas ha sido cortado y casi no quedan signos del pasado violento de la ciudad. En otras áreas como las zonas divididas entre protestantes y católicos en Belfast oeste, el conflicto es todavía evidente y se ha convertido en una atracción turística en sí misma. Puedes coger un tour guiado en taxi por esta zona y ver los impresionantes murales coloridos realizados por las distintas milicias sectarias y sus seguidores; viendo las imagenes y eslogans omnipresentes de violencia y odio con las que los niños de esta zona han crecido, ayudan a entender a alguien de fuera porque el conflicto duró tanto tiempo. La ciudad es bastante segura hoy en día con varias zonas interesantes y una escena de restaurantes en alza. Además, es más barata que la mayoría de las principales ciudades británicas. En cualquier caso, el legado del „Coflicto de Irlanda del Norte“ seguirá definiendo a Belfast durante algunos años.




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