Todos sabemos algo de Machu Picchu, ya sea de oídas o porque realmente has leído algo o has buscado información. Pero lo místico de las ruinas no sólo son las ruinas en si, sino su entorno y el Camino de los Incas que te lleva a las ruinas.

En mi caso, cuando llegué a Perú no quería irme sin ver las famosas ruinas de Machu Picchu que acaban de nombrarla una de las 7 maravillas del mundo. Así que, cuando estuve cerca empecé a averiguar la mejor forma de llegar. Según empecé a leer guías y preguntar a gente, me encontré que se pueden llegar a las ruinas de muchas maneras, lo que varía es la cantidad de dinero que te quieres gastar y tal vez la rapidez del viaje. Así que como mi presupuesto era muy módico y tenía bastante tiempo, decidí optar por la opción económica. Esta opción fue caminar por las vías del tren durante 1 día desde el km 82 hasta Aguas Calientes.
Otra opción muy interesante es hacer el Camino de los Incas durante 4 días. El recorrido de tan solo 33km lo haces con un guía, lo único que es más caro y está mas lleno que la primera opción. Pero con ambas opciones, puedes apreciar muy bien el paisaje del entorno, y en definitiva disfrutar del área y llegar al punto final que es ver las ruinas de Machu Picchu. Una vez llegado a Aguas Calientes, salen buses por las mañanas muy temprano, que te llevan a la entrada de las ruinas aunque también puedes llegar subiendo unas escaleras algo empinadas y que el número no las sé, pero en tiempo es alrededor de una hora caminando. Una vez que entras en las ruinas, muy temprano para que no te juntes con muchos turistas, puedes subir a otra montaña “Wainapichu”que está mucho más alta y que tiene las vistas más increíbles del lugar. Allí te querrás quedar un buen rato, descansar, mirar el paisaje, escuchar la tranquilidad de la naturaleza y en definitiva disfrutar de la belleza del lugar.
