Brasil, conocido por sus increíbles playas y cocoteros, es un país que ofrece mucho más. En Brasil se puede encontrar todo tipo de ambientes, paisajes, rutas, pero un lugar bastante singular por ver es el gran río Amazonas. Este grandioso río recorre de este a oeste el norte del país, atravesando territorio totalmente selvático.
Una forma de cruzarlo y vivir una aventura es cogiendo un barco desde la ciudad de Belém hasta la ciudad más interna del río que se llama Manaus subiendo aguas arriba. El recorrido puede durar 3 ó 4 días, dependiendo del barco que se coja. Algunos tienen camarotes y otros no. Durante los tres días estas en el barco prácticamente todo el rato, sólo se baja, cuando se hace alguna parada a alguno de los pueblos del recorrido para recoger a más gente o dejar mercancía. En el barco si no tienes camarotes se duerme sobre hamacas que están unas al lado de otras aprovechando el máximo espacio posible. Se comparte baño a no ser que se tenga camarote individual que te da más independencia y comodidad. En el trayecto se va viendo el paisaje amazónico que le caracteriza, sus sosegados atardeceres y puestas del sol, se puede comprar fruta de la zona a los pequeños indígenas que muy astutamente se acercan al barco, ver los delfines rosados y sobre todo compartir el tiempo con los brasileños u otros turistas que como tú van en el barco destino a Manaus.
Pero además, antes de entrar a Manaus se puede apreciar un acontecimiento único y visto en pocos lugares del mundo, es la mezcla de aguas de dos ríos que al juntarse, generan en superficie una línea casi recta durante 6 km, separando el río Amazonas con el río Negro, dónde por un lado tienes aguas negras y por el otro aguas de color más rojizo que después se unen formando el gran río Amazonas.
Todo el camino es sin duda una experiencia muy hermosa, de bajo coste y que te enseña la imponencia de la naturaleza y lo que el hombre es capaz de hacer en estos lugares tan inhóspitos. Sin duda alguna, un viaje difícil de olvidar.

